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miércoles, 17 de abril de 2013

COMO COMBATIR LA VIOLENCIA EN LA ESCUELA



Los antiguos chinos crearon las artes marciales.
Es una gran ayuda en el proceso de maduración del intelecto y puede ser estudiado por niños y adolescentes de ambos sexos. La principal ventaja es que fomenta el respeto mutuo, disminuye la agresividad, fuente de todo tipo de violencia juvenil, y de haber enfrentamientos, no gana el más bruto, sino el más capaz en el plano intelectual y espiritual.

En el plano familiar, debe controlarse más la conducta de los adultos, porque cualquier violencia verbal o física puede pasar fácilmente a la escuela.
La televisión es fuente de agresión mental: Si no tienes esto, eres un golfo o una golfa, si tal producto no está a tu alcance, tus padres son basura, etc,etc,etc...
Esto hace que el respeto a los padres, que son los primeros maestros, disminuya bajo los límites tolerables y la condición humana se vuelve animal, influenciada por los medios que promocionan el consumo.
Deben controlarse también, en el plano social, las funciones de los medios de difusión en cuanto a calidad: Los programas mediáticos arruinan la creatividad del individuo joven, transformándolo en un mero receptor de informaciones inútiles. Más cultura y menos idioteces en la pantalla harían un gran bien a los jóvenes, estimulando su instinto de imitación de los arquetipos sociales.
En el ámbito gubernamental, los políticos deben resolver sus diferencias en el plano personal en un ámbito privado. El escándalo denigra tanto al gobernante como a la sociedad que aspira o intenta gobernar.
En el ámbito judicial, las leyes actuales y el régimen judicial vigente se acerca a lo inquisitorial, está viciado de nulidad en cuanto a prevención del delito y no ejerce ninguna influencia en el instinto de conservación del individuo.
Como puede verse, el problema es muy profundo y abarca todos los ámbitos de nuestra sociedad. Las artes marciales resuelven lo personal y parte de lo familiar, pero el Estado debe hacer otro gran tanto.

LAS CAUSAS QUE CREEMOS QUE HACEN AUMENTAR LA VIOLENCIA EN LA FAMILIA Y POR LO TANTO HACEN A UN JOVEN VIOLENTO SON:


  •           Nuevo rol de la mujer en la familia.
  •           Perdida de autoridad por parte del hombre
  •           Demostrar el poder y controlarlo todo
  •           Los hombres se sienten débiles o inseguros ante la mujer, y la única forma de volverse a sentirse fuertes es por medio de la agresión sea física o psicológica.
  •          Problemas de toxicomanías o politoximanías
  •           Reproducción o repetición de historiales de violencia familiar, aprendizaje por modelado.
  •           Hay más denuncias por que la sociedad claramente esta en contra de la violencia como método educativo, que ahora se pegue a las mujeres está peor visto que antes. Por tanto, existencia de sensibilización social que permite aumentar el número de denuncias y que haya más recursos.
  •           Existencia de maltratos de hijos a padres, de gran impacto en los mass-media, que puede agravarse en los casos asociados a toxicomanías.
  •            Desestructuración de los modelos familiares.

LA MOTIVACIÓN PARA LA AGRESIÓN.



Es el deseo de causar daño a los demás, tiene desgraciadamente un papel corriente en los asuntos humanos. Los ejemplos de violencia y agresión no se limitan a situaciones extremas sino que nos rodean día a día (basta dar una mirada a la prensa diaria).  Intentar identificar las bases de la agresión es, cuanto menos, complicado por la probabilidad de que existan múltiples tipos de agresión. Por ejemplo, Moyer (1968) propone las siguientes categorías, aunque no es una categorización exhaustiva: maternal (defensa de las crías), inducida por el miedo, de defensa de territorio, predadora e instrumental (con la finalidad de obtener algún beneficio). Probablemente, algunas teorías traten de explicar algunos de estos tipos de agresión.
              Algunas teorías sostienen que los seres humanos tienen un instinto básico para agredir. Esta postura fue ampliamente defendida por S. Freud. Más tarde se desarrollo esta opinión añadiendo que para desencadenar este instinto se necesita de una situación externa que libere la respuesta agresiva. Esta opinión, prácticamente unicausal, no explicaría por qué los índices de agresión varían de un individuo a otro y de una cultura a otra.
              Desde el punto de vista biológico, se defiende la hipótesis de que algunos factores genéticos o biológicos pueden determinar la agresión. La mayoría de estas teorías se han centrado en el funcionamiento de las hormonas, especialmente la testosterona, ya que los machos de todas las especies suelen ser más agresivos que las hembras. Los individuos con altos índices de testosterona tienen más probabilidad de implicarse en conductas antisociales y reaccionar agresivamente. Otros estudios se han encaminado a encontrar el “gen” de la agresividad o a identificar los centros de agresión del cerebro. Aún cuando identificáramos el gen agresivo o el centro de agresión, aún deberíamos identificar bajo qué condiciones se activan estos mecanismos ya que la conducta de agresión no es constante, es decir, los factores sociales y ambientales.
              A menudo, se ha sugerido que la frustración (el impedimento u obstrucción de la conducta dirigida a metas) es una variable que puede ser causa importante de la motivación para la agresión.